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Miedo al odontólogo: cómo superarlo | Dra. Stefany Lince

/ Manejo de la Ansiedad Dental / Por Dra. Stefany Lince

Si te da miedo ir al odontólogo, no estás solo ni exagerando. Es una de las situaciones más temidas por las personas, y tiene una explicación real: la boca es una zona muy íntima, y dejar que alguien intervenga ahí despierta una sensación de vulnerabilidad natural. Lo importante es que ese miedo se puede manejar, y que un buen profesional sabe cómo acompañarte para que la consulta sea tranquila.

Como especialista en rehabilitación oral, el manejo de pacientes con ansiedad dental es una de las cosas que más me apasionan y que estudié a fondo durante mi especialización. Aquí te explico primero, en simple, qué hacemos para que no sientas miedo; y más abajo dejo el desarrollo completo, con la evidencia y las referencias, por si quieres profundizar.

Qué hacemos en la consulta para que no sientas miedo

Estas son algunas de las cosas que aplico, respaldadas por la evidencia, para que te sientas en control y tranquilo:

  • ✓ Te explico cada paso antes de darlo. Saber qué va a pasar, cuánto dura y qué vas a sentir reduce muchísimo la angustia. Nada de sorpresas.
  • ✓ Tú puedes detener el procedimiento cuando lo necesites. Acordamos una señal para pausar. Sentir que tienes el control es una de las técnicas más eficaces que existen.
  • ✓ Vamos de lo simple a lo complejo. Empezamos por tratamientos sencillos para construir confianza, sin apurar.
  • ✓ Un ambiente tranquilo. Música de fondo, un trato pausado y un espacio ameno ayudan a bajar la tensión desde que entras.
  • ✓ Te escucho. El cuidado de tu salud oral es un trabajo de dos. Tus tiempos y tus miedos cuentan en el plan de tratamiento.

Mi recomendación es simple: busca un odontólogo con quien te sientas seguro y escuchado. De eso depende, en buena parte, el éxito de tu tratamiento. Si quieres dar el paso con calma, puedes agendar una cita de valoración y contarme cómo te sientes antes de empezar.

La ansiedad dental a fondo: qué dice la evidencia

Este es el desarrollo académico del tema, basado en la literatura científica. Lo escribí durante mi especialización en rehabilitación oral.

La boca es parte integral no solo de un cuerpo físico, sino también de una imagen corporal, de un cuerpo representado a nivel psíquico. Por las experiencias primarias que permite en el desarrollo humano, en ella están representados sentimientos ligados a la identidad del sí mismo: es el primer órgano de contacto con el mundo exterior, y en la fase oral descrita por Freud el niño reconoce el mundo llevándose objetos a la boca. La boca es también asiento de las primeras necesidades fisiológicas y gratificaciones emocionales: por ella llegan las primeras sensaciones de seguridad, placer y satisfacción. Comprender ese fuerte significado psicosocial es clave: al exponer una zona tan íntima a otra persona —el odontólogo, muchas veces un desconocido cuya intervención implica cierta forma de agresión— no solo se percibe un posible daño físico, sino una amenaza a la integridad psicológica.

Cuando se considera al paciente como una persona con criterio y capacidad de decisión sobre su salud, y se combinan técnicas que reducen su ansiedad, se favorece que desarrolle conductas de autocuidado y mantenga una mejor salud oral.

La ansiedad afecta el tratamiento y su éxito

Diversos autores señalan que una persona con fobia al odontólogo puede llegar a soportar hasta 17 días de dolor antes de consultar. Por eso la ansiedad es un potente predictor de deterioro de la salud oral: mayor riesgo de caries, más cancelaciones de citas y más abandono de tratamientos (1, 2, 3, 4).

Ansiedad, miedo y fobia no son lo mismo

Aunque se usan como sinónimos, la diferencia principal es la intensidad (2):

  • • Ansiedad: estado de tensión, aprensión, nerviosismo y preocupación ante una situación anticipada como amenazante, aunque no haya un peligro concreto (1).
  • • Ansiedad dental: respuesta multisistémica ante una creencia de amenaza, con tres componentes incrementados: cognitivo-emocional (dificultad para concentrarse, hipervigilancia), fisiológico (activación del sistema nervioso autónomo: sudoración, palpitaciones) y motor (desde la evitación hasta el escape de la consulta) (1, 4).
  • • Miedo: sentimiento de daño inminente, que puede llegar a niveles extremos como el terror o el pánico.
  • • Fobia dental: evitación significativa del estímulo temido, que interfiere en la rutina y las relaciones. Entre el 8 % y el 15 % de la población presenta fobia a la atención odontológica (1, 2, 4).

Niveles de ansiedad en la consulta

Según Carballo (1997), se clasifica en:

  • • Leve: prevalece la calma; solo una ligera dificultad para el examen o el tratamiento.
  • • Moderada: signos de deterioro funcional que dificultan el tratamiento y obligan a cambiar la rutina, con incertidumbre y nerviosismo.
  • • Severa: miedo intenso, a veces con pánico, que impide realizar la atención y puede llevar a aplazar o rechazar el tratamiento (1).

Qué dicen los estudios

Los trastornos de ansiedad son la patología psicológica más frecuente, con una prevalencia-vida del 19,5 % en mujeres y del 8 % en hombres; los países asiáticos muestran los niveles más altos (entre 30 % y 48 %) (2). En cuanto a la fobia al odontólogo, un 65 % de las personas presenta miedo escaso, un 15,83 % miedo moderado y un 19,17 % fobia.

Se observa además una correlación entre fobia, ansiedad y depresión, y que las mujeres tienden a ser más ansiosas ante distintas situaciones, no solo ante el odontólogo. De hecho, la visita al dentista ocupa el quinto lugar entre las situaciones más temidas (1, 2). Para medir esta ansiedad existen instrumentos validados, como la Escala de Ansiedad de Corah (DAS), la escala modificada de Humphris (MDAS) y, en niños, la escala de imagen facial (FIS).

La ansiedad genera cambios fisiológicos reales —aumento del ritmo cardíaco y de la presión arterial, respiración rápida, rigidez muscular, sudoración, náuseas— y puede agravar problemas médicos preexistentes como angina, asma, hipertensión o diabetes, o inducir cuadros como el síndrome de hiperventilación o el síncope. Por eso su manejo no es un detalle: es parte del tratamiento integral del paciente (1).

Comunicación y psicoeducación: la base del manejo

Sharif recomienda un orden lógico que empieza por la comunicación entre odontólogo y paciente. La psicoeducación —informar con claridad qué procedimientos se harán— despeja temores infundados y reduce la pérdida de control. El paciente tiende a ver al odontólogo como una figura de autoridad, a la vez sanadora y amenazante, por lo que generar un ambiente de seguridad y confianza es esencial. La idea central: el cuidado de la salud oral es un esfuerzo de dos personas, no de una sobre la otra, y conviene buscar una alianza terapéutica con un objetivo común (3).

Bare y Duntes recogieron estrategias valoradas por los propios pacientes: un 89 % encontró que la música de fondo instrumental ayudaba a relajarse, y un 75 % que la presencia de libros y revistas disminuía la ansiedad (1, 4).

Técnicas con evidencia

  • • Relajación muscular progresiva de Jacobson: tensar y relajar los grupos musculares de forma gradual, con respiración pausada, durante 10 a 15 minutos (1, 4).
  • • Distracción: llevar la atención fuera del procedimiento, por ejemplo con música.
  • • Reestructuración cognitiva y percepción de control: darle al paciente la posibilidad de detener el procedimiento cuando lo necesite mostró un 40 % de eficacia, muy superior a la relajación sola (1, 4).
  • • Sedación, acupuntura o hipnosis en los casos que lo requieran. En niños funcionan el control de la voz, el “mostrar-decir-hacer” y la distracción.

La psicología y la odontología comparten un interés común: la conducta del paciente influye directamente en el tratamiento. Conocer y manejar la ansiedad dental, abordando a la persona de forma integral —no solo su boca—, mejora tanto el pronóstico del tratamiento como la calidad de vida del paciente (1, 3, 4).

En mi consultorio del norte de Cali trabajo justamente así: un espacio ameno y tranquilo, donde escucho lo que necesitas y te explico cada paso para que tu salud oral quede en tus manos. Si el miedo te ha frenado, demos el primer paso juntos. Conoce a la Dra. Stefany Lince y su forma de atender a pacientes con ansiedad dental.

Vivamos juntos una odontología tranquila y sin miedo.

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Referencias

  1. Amaíz Flores AJ, Flores MÁ. Abordaje de la ansiedad del paciente adulto en la consulta odontológica: propuesta interdisciplinaria. Odontología Vital. 2016;(24):21-8.
  2. Krahn N, García A, Gómez L, Astié F. Fobia al tratamiento odontológico y su relación con ansiedad y depresión. Fundamentos en Humanidades. 2011;12(23):213-22.
  3. Rojas Alcayaga G, Misrachi Launert C. La interacción paciente-dentista, a partir del significado psicológico de la boca. Av Odontoestomatol. 2004;20(5):239-45.
  4. Ríos Erazo M, Herrera Ronda A, Rojas Alcayaga G. Ansiedad dental: evaluación y tratamiento. Av Odontoestomatol. 2014;30(1):39-46.

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